Seguro existen cosas de las que jamás se enteraran.

En un par de días moriré, y ni siquiera van a saber que ocurrió.

Será del modo más dulce y silencioso. Tal vez ni yo me dé cuenta, me empecino en imaginar cómo será ese momento.

¿Por mis venas saldrá sangre como un caudaloso rio?

O quizás, ¿Me envenene con una dosis extras de algún fármaco?

Como puede que tal vez cuelgue como péndulo de la viga más alta de mi casa.

Sé que necesito, por el bien de muchos y el propio desaparecer.

Pero. ¿Mi necesidad es momentánea o permanente?

Y creo que este será mi último baile.

Desechare todo por lo que he luchado, por lo que he vivido, por lo que he reído y llorado.

Más llorado.

Quise cumplir todos tus tristes deseos, pero ¿Cómo hacerlo si siquiera soy capaz de cumplir los míos?

Mira como las cosas cambian, mira en lo que me he convertido, en lo que nunca quise.

Todo lo que quiero eres tú, y eres todo lo que no puedo ser. Pon tus lágrimas en mí y nunca me dejes. Yo por ti tomo todo… No eres mío.

En el crepúsculo camino y olvido mi senda… En plena oscuridad quien me acompañaba soltó mi mano.

Y estoy segura que este será mi último baile.

Claro, si ya me quede sola, todos se marcharon de casa, no puedo bailar sin acompañante, aunque la muerte dulce y tétricamente extiende su mano y me invita a danzar un tenebroso vals.

Vals de melodía conocida y letra inventada con flashes muy cercanos a cosas vividas por mí.

Me siento tan violentada nuevamente.

¡Oh! Lagrimas nuevamente, recorren cada forma de mi rostro, bálsamo que suaviza mi mirada.

Ojos que se inyectan en sangre, gritos que rompen el silencio de esta casa.

Y cada vez más clara, este será mi último baile.

Y si me marcho de esta tierra, no me lloren. ¿Por qué hacerlo ahora, si no lo hicieron antes?

No me trago su cinismo.

Y la muerte me vuelve a extender su mano, yo ahora me refugio en sus alas. Y bailo como nunca…

Ya que…

Este definitivamente, será mi último baile.